martes, 11 de diciembre de 2018

Siete espumosos mallorquines para brindar estas navidades.

Se acercan días de largas comidas, veladas y muchos brindis: ¿Qué mejor que brindar con un espumoso mallorquín?

Se acercan días de largas comidas, veladas y muchos brindis. "¿Qué mejor que brindar con un espumoso mallorquín?", se pregunta Maria Roses, gerente de Bodegas José L. Ferrer, donde ya hace "bastantes años" que producen espumosos, elaborados a partir de variedades autóctonas como Manto negro y Moll. Pero no son las únicas bodegas de Mallorca con espumosos en su catálogo de vinos: Ramanyà, Pere Seda y, próximamente, Vins Miquel Gelabert son algunas de las bodegas de la isla que también apuestan por la elaboración de espumosos.
Siete espumosos mallorquines para brindar estas navidades

Veritas Brut Rosat José L. Ferrer


Variedades: Manto negro
PVP: 16€
Elaborado mediante el método tradicional champenoise, este rosado es de burbuja fina y fresco pero con un final duradero en boca, y con ligeras sensaciones amargas. Es ideal para acompañar platos de arroz.Veritas Brut José L. Ferrer
Variedades: Moll PVP: 15€De color pajizo y con aromas de fruta blanca, cítricos, hierbas aromáticas, hinojo y anisados, este espumoso de José L. Ferrer tiene, a diferencia del rosado, un final en boca fresco y suave. Perfecto para aperitivos y mariscos
Blanc Ramanyà
Variedades: Manto negro
PVP: 12€
Uno de los que dejan huella. Es fresco y sus aromas recuerdan a frutas de pulpa blanca, a pastelería y a tostado. De volumen importante, su impresión final es larga y agradable. Se recomienda servir con comida ligeras.

Rosat Ramanyà
Variedades: Manto negro
PVP:12
De burbuja fina y color cereza, en el aroma de este espumoso se aprecia la diversidad de frutos rojos que aporta la variedad autóctona Manto negro, así como un punto dulce que recuerda a las golosinas. Perfecto para postres.

Miquel Gelabert Blanc

Variedades: Premsal y Chardonnay
PVP: 30,25€
De color amarillo pálido, el aroma fresco de este espumoso recuerda a la fruta blanca. También tiene toques de brioche y ligeras sensaciones de frutos secos tostados. Es consistente y de final en boca seco.

Miquel Gelabert Rosat


Variedades: Callet y Pinot Noir
PVP: 30,25€
De olor intenso y con aromas a frutos rojos, el primer rosado de Miquel Gelabert, de burbuja pequeña pero persistente, tiene una entrada en boca cremosa y un post gusto agradable con ligeras notas de tostado.

Brut Nature


Variedades: Chardonnay y Parellada
PVP: 10€
Amarillo brillante y de burbuja fina, el espumoso de Pere Seda tiene los aromas de las finas frutas cítricas con notas de pastelería fina. Su final en boca es sabroso y frutal, y su retrogusto largo y refrescante.

lunes, 10 de diciembre de 2018

Memoria del vino europeo: 1850-1945.

CULTURA DEL VINO / Recordando historia, sociedad y agricultuJUANCHO ASENJO

El siglo XIX fue un periodo fundamental para la viticultura europea gracias a los profundos cambios. Tiempos agitados por el calado de las reformas. Agitaciones sociales con el nacimiento de los movimientos obreros, guerras o cambios socioeconómicos. Como recuerda el historiador Eric Hobsbawm, el largo siglo XIX termina con la I Guerra Mundial. Con su final, se desmoronan los Imperios (ruso, otomano, prusiano, austro-húngaro...), surgen los Estados, nacionalismos y gobiernos totalitarios que gestan un nuevo apocalipsis.
Desde 1850 hubo en toda Europa una fase económica expansiva que llevó al auge de intercambios mercantiles y aumentó el consumo de vino en la Europa septentrional. En Francia se pasó de 76 litros por habitante entre 1850-54 a los 146 entre 1865-69. Fue la edad de oro de la viticultura con Burdeos y Borgoña como referentes. La mayoría del vino se consumía cerca de donde se producía. El crecimiento demográfico y la llegada del ferrocarril cambiaron la fisonomía europea. Se incrementó la producción a un coste muy inferior.
Los años que transcurren entre la guerra franco-prusiana de 1870-71 y el final del siglo constituyen uno de los periodos de mayor tranquilidad de la historia de Europa desde las guerras napoleónicas. La paz benefició el desarrollo científico y técnico, las epidemias y enfermedades habían retrocedido gracias a la mayor abundancia de alimentos. Se inventan las líneas telegráficas, el teléfono, la luz eléctrica que permitió cambiar los horarios proporcionando iluminación en el interior de las bodegas y de las calles mejorando la vida de los ciudadanos. Todo ello hizo crecer el comercio del vino gracias al aumento de poder adquisitivo.
Cambios climáticos
El año 1860 es el último año de una pequeña edad de hielo y el descenso de los glaciares alpinos (Suiza, Saboya...) que se extienden, con algunas fluctuaciones e interrupciones, hasta hoy. Hay un primer calentamiento que dura 20 años (1860-1880) y otro en 1890-1910 con algunas etapas de enfriamiento intermedias durante el calentamiento largo y sostenido que caracterizará al siglo XX y al XXI con un efecto invernadero, desde 1911 hasta nuestros días.
Con los nuevos aranceles a los vinos de alta graduación alcohólica y los cambios de hábitos, bajó el consumo de los vinos de postre consolidados a mitad de siglo como los oportos, madeiras, Old Mountain malagueños o marsalas, por su dependencia del mercado británico. El abaratamiento de las técnicas de destilación abrió el mercado a otros alcoholes. Es el momento de los "vinos naturales", de los jereces secos con breve crianza biológica o con asoleo. Costaba un gran jerez lo mismo que los grandes bordeleses.
La clasificación de 1855 de los vinos del Médoc y Sauternes a petición de Napoleón III para la Exposición Universal de París fue el primer consenso en cuanto al precio de los vinos, aunque ya existieran clasificaciones anteriores. Incluía cuatro tintos, más d'Yquem en Sauternes. Fue una epoca en la que los vinos dulces eran la referencia. Se extienden los botritizados en Hungría, Alemania y Francia. En Burdeos supuso el desarrollo de la industria vinícola con el aumento del número de châteaux. Pasó de menos de 100 a 1.300 en 1893. La llegada del ferrocarril fue más importante para Borgoña, al contar Burdeos con el puerto. El tratado anglo-francés de 1860 significó para Burdeos la recuperación de un mercado que llevaba dos siglos con el oporto de referencia. Hecho fundamental fue la "Zollverein" o unión aduanera alemana.
En Borgoña, desde 1860, los pueblos de la Côte-d'Or añadieron a su nombre el de su viñedo más reconocido: Gevrey-Chambertin, Vosne-Romanée... A mediados de siglo, los mejores emplazamientos vinícolas estaban dedicados a la uva pinot. Jules Lavalle hizo una primera clasificación de viñedos en su 'Histoire de la Statistique de la Vigne et des Grands Vins de la Côte d'Or' con su tête de cuvée como máxima categoría en1855. Entonces, el vino tinto ligero era el 'claret' bordelés frente al más potente borgoñón. El grado alcohólico de los primeros era mucho más bajo que el de Borgoña, que alcanzaba con facilidad los 14 grados. Sólo queda un vestigio de esta historia y es Rioja, donde casas históricas embotellaban su vino más fino en botella bordelesa y el de más cuerpo en borgoñona: Tondonia y Bosconia, Imperial y Viña Real, Zaco y Pomal, Arana y Ardanza...
En 1862, Napoleón III llamó a Pasteur por un problema de gran calado: muchas botellas en manos de distribuidores y vendedores estaban en mal estado. Eran de los años 50, época del oídio. Poco antes había llegado el descubrimiento de los secretos de la fermentación alcohólica, la pasteurización y la higiene a las bodegas.
Renovación tecnológica
La reconversión de la viticultura supuso grandes cambios con una profunda renovación tecnológica: la elección de castas y la forma de cultivarlas, modificar los marcos de plantación, el uso de abonos químicos y pesticidas que aumentaban los rendimientos para terminar con las enfermedades de la vid que se sucedieron. Era una época en que se embotellaban pocos vinos y entre estos convivían aquellos que se embotellaban en la propiedad o por los importadores en destino. El roble procedía de Centroeuropa, Rusia o Estados Unidos. El francés se utilizaba para la construcción de traviesas de ferrocarril o barcos.
La filoxera llegó en 1863 a la Provenza y a Champagne en 1901. Francia era la mayor potencia exportadora en 1870 con una diferencia de 8 a 1. En 1880 de 3 a 1 y en 1890 importó 12 millones de hectolitros mientras exportó 2. En Italia 1872, Austria y Hungría 1868, Alemania y Suiza 1874, España 1878 y Argelia 1885. En Francia la producción se redujo a la mitad en los años 80 con un aumento del precio del vino considerable. Llegó el fraude con la puesta en el mercado de vinos de ínfima calidad. Los vinos prefiloxéricos, eran más nítidos, más profundo con más carácter varietal.
Sistema de propiedad
En Francia el derecho napoleónico llevó a la microparcelación, aumentando el número de propiedades. En Italia se pasó de la vieja forma de propiedad feudal a la proliferación de la pequeña y mediana propiedad campesina, aunque sin ser dueña del terreno con toda la familia trabajando en la 'mezzadria'. La flexibilidad de una mano de obra muy barata era el secreto del supuesto éxito.
De Burdeos llegan los grandes cambios enológicos y vitícolas: simplificación de variedades; portainjertos contra la filoxera; nuevos tipos de poda; drenaje de tierras; empleo de compuestos para el viñedo; despalillado, prensado y fermentación en cubas; empleo de barricas de 225 litros; aparición del corcho; embotellar en la propiedad; aparición de la etiqueta mencionando la región de producción y el nombre de la bodega o la construcción de salas para elaborar y criar vinos.
Los primeros 50 años del siglo XX no fueron los mejores de la historia para Europa: un clima adverso con pésimas cosechas, la lenta recuperación de la filoxera, las dos cruentas guerras mundiales, la crisis económica o los totalitarismos serían el germen profundo que nos llevan hasta nuestros días. La desaparición del mercado ruso tras la Revolución, junto a las consecuencias económicas en Alemania, Hungría y Austria después de la Guerra sólo dejaban el mercado estadounidense como potencial comprador de vino.
La aparición del sistema de denominaciones de origen en el periodo de entreguerras sería una de las escasas noticias positivas junto a la bajada de precios de los vinos de la más alta calidad que encontraron un público más amplio. Chablis, el blanco más prestigioso de Francia entonces, fue el precedente para exigir la garantía del origen del vino contra las falsificaciones en otros países.
Italia reunificada
Italia, que estuvo unida bajo el Imperio Romano, se fragmentó con la desaparición del Imperio Romano de Occidente y se volvió a unir en 1861. Ahí radica su enorme complejidad vinícola. Desde la Enotria griega, la tierra del vino, hasta hoy.
No había estudios de ampelografía ni de suelos. Se deseaba obtener los máximos rendimientos de variedades muy productivas. Se plantaba en colina y en llanura en medio de prados donde la producción era más alta. El campo estaba cultivado de forma promiscua con viñas junto a cereales, frutales, avellanos, prados... en la colina y con árboles en llanura. Se continuaba utilizando el viejo sistema etrusco y romano de cultivar la viña aérea y el cereal en el suelo. Se cambia el sistema según avanza el siglo porque se consideraba que la uva no maduraba bien. La mano de obra era cara y escasa porque la ciudad seducía a los jóvenes que emigraban al extranjero.
Eran tiempos en quela única vitrina posible eran las Exposiciones Universales que eran las expresiones más espectaculares dentro de un periodo de esplendor en Europa. La primera gran muestra donde participan productores italianos es la de Florencia de 1861 como preparación a otras manifestaciones internacionales que llegarían más tarde.
André Jullien habla con decepción. Piensa que con la historia y las condiciones insuperables para elaborar grandes vinos no se alcanzan los objetivos al no saber aprovechar sus virtudes. Habla de los vinos dulces como la vanguardia en calidad mientras los de consumo diario son suaves, pero no se pueden comparar con los franceses por el pésimo trabajo en la viña con centenares de variedades. No habla ni del Barolo ni del Barbaresco sino de Gattinara o Ghemme.
En Italia y España, hubo zonas vinícolas donde no se pudo luchar contra el oídio porque no había dinero para pagar el azufre mientras la emigración era la única salida para huir de la miseria.
Italia vivió el Risorgimento y la Unificación. El Piamonte fue el motor y se reinventó vinícolamente con la ayuda francesa. Carlo Gancia en Asti, elaboró el primer espumoso a base de Moscato. Allí se comenzó a llamar a los vinos por el nombre de la uva. Con la filoxera y la necesidad de vino por parte de Francia, se plantaron viñas por toda la península con muchas falsificaciones como en España.
Cerletti, en 'Notes sur l'industrie et le commerce du vin en Italie' (1889) dice que Italia comenzaba a entrar en la modernidad. Se pasaba de los sistemas de viña aérea a la espaldera. El viñedo italiano se duplicó en el último tercio del siglo XIX, se cambió una parte importante de su emplazamiento de valles fértiles a colinas. Eran vinos con largo tiempo en madera para sacarlos al mercado en su momento justo.
Las dos zonas más renombradas entonces eran las mismas del Imperio Romano: Lacio y Campania con el Lacryma-Christi. Lombardía ofrecía los Sforzato de la Valtellina. En el Véneto, la Valpolicella (con los Recioto y Ripasso, puesto que el Amarone nace después de la II Guerra Mundial) o los blancos de Soave y el Torcolato, en Vicenza. En Toscana se comenzó a añadir un porcentaje de variedades bordelesas a los vinos. El brunello di Montalcino comenzó con la añada 1888 con Ferruccio Biondi-Santi y otros productores.
El aumento de tasas a sus vinos por parte de Austria dejó sin su único mercado al Piamonte. En 1844 nace el primer Dry Nebbiolo de Louis Oudard. El Piamonte entró en guerra contra Austria en , siendo derrotado. Carlo Alberto abdicó en su hijo Víctor Manuel II. Cavour, primer ministro, hubo de recurrir a Napoleón III como aliado y Francia le sirvió de ayuda cuando apareció el oídio a partir de 1850. En 1861 La Morra, Barolo y Grinzane compran azufre en Sicilia para distribuirlo entre los propietarios de las bodegas con la recomendación de Garibaldi. En 1884 aparece el mildiu. La filoxera en Francia fue una oportunidad para Italia, pero no para las Langas. Desde 1894 hasta los años 20, destruye el viñedo que se replanta con castas más productivas que la nebbiolo. Los campesinos no poseían dinero para afrontar los gastos que suponían los salvadores pies americanos.
Llega Mussolini al poder, estalla el 'crash' del 29. El Duce no era bebedor de vino y nunca se preocupó por él. Su apuesta era el trigo, mucho más popular. La II Guerra Mundial tuvo el Piamonte como escenario de violentos combates que dejaron miseria. Son tiempos en blanco y negro. El progreso técnico cambió la historia. Domizio Cavazza crea el barbaresco con la idea de crear vinos como los grandes franceses suaves y placenteros.
Nace el chianti classico moderno gracias al barón de Ricasoli que imita al "claret bordelés" aunque con tres variedades locales (sangiovese, canaiolo y malvasía). Florencia se convirtió en capital de Italia y el chianti en un vino de éxito en la zona.
La evolución de Francia
El champán pasó de ser un vino tranquilo a espumoso. Vivió su éxito económico a partir de la mitad del siglo XIX. Hasta entonces sólo se vendían unos pocos miles de botellas. La llegada de jóvenes alemanes como Krug, Bollinger, Röderer y Deutz hizo aumentar las ventas en los imperios ruso, prusiano y austro-húngaro. Recordaba a un sauternes pero con burbujas. Cada mercado exigía una cantidad de azúcar: desde Rusia 250-330 gramos, los Países Nórdicos 200, Alemania 165, Estados Unidos entre 110-165, hasta Gran Bretaña que era el mercado más seco con 22-66 gramos. Esta dulzura procedía del almíbar de uva que se añadía antes de encorchar las botellas. A mitad de siglo se inventó el licor de tiraje y a finales el degüelle por congelación.
Jules Lavalle, en su 'Histoire de la vigne et des vins de la Côte d'Or', nos cuenta que esta zona contaba con 26.500 hectáreas, de las cuales 23.000 estaban plantadas con variedades menos nobles ("plantées en gamets") con un rendimiento medio de 50 a-60 hectolitros mientras sólo había 2.500 de la familia de las pinots. No se generaliza el nombre de chardonnay hasta finales de siglo cuando Louis Latour replanta la viña de Corton-Charlemagne porque se conoce como noirien blanc o pinot blanc, de forma errónea, como dice Jean-François Bazin.
Borgoña vivió en los años 30 un momento muy difícil. Sin mercados receptores de sus vinos, Muchos propietarios que no vivían en la zona vendieron sus parcelas que fueron compradas por pequeños "vignerons".
No era sencillo encontrar grandes blancos con capacidad de envejecer. Los grandes vinos blancos que se servían en las mesas de los hoteles más lujosos europeos eran riesling alemanes del Rheingau y Mosela. La notoriedad de los grandes borgoñas blancos no sucedería hasta los años 60 del siglo XX. La categoría de los tintos era muy superior. Los rendimientos medios de 20 hectolitros como cuenta Lavalle. Entre 1936-39 se terminan de delimitar los grandes crus que habían nacido en la Edad Media con las denominaciones de origen y se habían consolidado con el catastro de 1810-18 que proseguiría 1828-46.
En el Ródano, a principios del siglo XIX, Hermitage era el vino más caro de Francia y Château Grillet un gran blanco. Se mezclaban los vinos de Burdeos con syrah de Hermitage, cuvées que daban lugar a los famosos "Bordeaux Hermitagé" que gozaban de gran prestigio.
Portugal vive tiempos convulsos de guerras y revoluciones. Los dulces de Oporto y Madeira y los tintos del Alto Douro, en Tras-os-Montes y Beira son los mejores.
En Hungría, la desaparición de la servidumbre en 1848 supuso la llegada de la Edad de Oro del vino hasta que en 1875 la filoxera devastara los viñedos. Hasta mitad de siglo, Hungría poseía más de 600.000 hectáreas. Era tres veces más que la superficie de España, el doble que Italia y la mitad que Francia. La zona del Tokaj sufrió menos y se recuperó rápido con los suelos arenosos y volcánicos y los injertos con resultado exitoso. Era el mejor vino de todo el Imperio. Con la derrota en la Primera Guerra Mundial y el Tratado de Trianon perdió dos tercios de su territorio con muchos viñedos que pasarían a formar parte de Eslovaquia, Rumanía, Croacia, Eslovenia y Serbia.
En Alemania existían Goldbeerensauslese y Edelbeerensauslese como madurez superior a Beerensauslese. En la ley del vino de 1930 Trockenbeerensauslese no tenía definición legal. El clima comenzó a cambiar a partir de 1850 con varias cosechas excepcionales. La viticultura alemana padeció graves problemas en la segunda mitad del siglo XIX cuando la filoxera redujo dos tercios la superficie vitícola. El gran cambio vino de la mano de la adición de azúcar por parte del químico Ludwig Gall siguiendo a Chaptal. La chaptalización o 'Verbesserung' supuso que se pudieran vender todos los años las cosechas a pesar del clima.
La ley del vino de 1892 obligó a diferenciar los vinos naturales (sin adición de azúcar añadido) con los que se les añadía. El vino era principalmente seco, potente, con rendimientos muy bajos y muy ácido con una larga crianza en barricas muy viejas. Junto a los spätlese y auslese que tenían un gran prestigio. Destacaban el Rheingau, Mosela y Franconia. Las dos guerras mundiales junto a la crisis económica no le permitieron despegar hasta la década de los 50.
España, un medio físico difícil
El medio físico ha jugado contra el desarrollo económico de España en comparación con Europa. Con los Pirineos como frontera natural, posee un conjunto de alineaciones montañosas paralelas sin valles transversales e incluso los lugares costeros son montañosos. Mientras, desde la Francia atlántica hasta los Urales se encuentra una llanura, salvando los Alpes.
En España no hay ningún río navegable y llueve poco excepto en la cordillera Cantábrica. Los condicionantes físicos para el transporte del vino han sido muy duros y costosos incluido el tren. Sólo los más de 4.000 kilómetros de costa han supuesto una vía privilegiada de comunicación con el Atlántico y Mediterráneo.
Sin una reforma agraria, las sucesivas desamortizaciones consolidaron una nueva burguesía absentista preocupada por sus rentas. Fueron los propios señores quienes abolieron el régimen señorial e implantado el capitalismo en el campo. Las consecuencias para la agricultura fueron dramáticas con la perpetuación del atraso técnico y de la miseria de los pequeños agricultores y jornaleros. Se mantuvieron los sistemas feudales en las relaciones laborales como la aparcería, la 'rabassa morta' en Cataluña, la enfiteusis en el Levante donde el propietario de la tierra y el campesino se repartían los beneficios.
La pérdida de Cuba en 1898 supuso un serio traspié para España y del vino para Cataluña, puesto que era su principal mercado de vino embotellado. Nace un nacionalismo español y otro periférico que llegan hasta hoy.
El vino tenía una pésima fama entre los viajeros que visitaban España, excepto Jerez. El de calidad nace unido a varios factores:
- A la llegada de comerciantes franceses con motivo del oídio y la filoxera.
- Al desarrollo de la red de transportes.
- A la cuarta desamortización, la de Madoz en 1855 donde, por primera vez se expropiarían los terrenos a los municipios. Estos suelos eran los más pobres y de más calidad para producir vino. Hasta entonces, la mayoría de los terrenos estaban en zonas más fértiles.
- Al crecimiento de la demanda exterior.
Jullien destaca entre los blancos: el amontillado de Jerez, el Rancio de Peralta y el vino de Montilla (el amontillado que no se llama así hasta después de 1945). Entre los dulces: el Fondillón de Alicante y la Tintilla de Rota, la malvasía y pedro ximénez de Jerez y el Paxarete de Ronda.
En cuanto a tintos, los vinos de Rioja comenzaban a despuntar con su patrón bordelés. La Diputación de Álava, por medio del marqués de Riscal, trajo al enólogo bordelés Jean Pineau para mejorar la viticultura y enología riojana. Se creó el Medoc Alavés (1862-69). Al finalizar su contrato se quedó en Riscal. Fue la modernización y un impulso a la zona. Los comerciantes bordeleses se asientan en el Barrio de la Estación de Haro desde 1859. Nace Vega-Sicilia en 1864 en Valladolid.
El vino del Priorato tenía fama, pero se vendía a granel a Francia para mezclar o a Jerez para brandies. En 1872 Josep Raventós obtenía las primeras botellas de vino espumoso.
En 1873 se exportaron 50 millones de litros de jereces y el año siguiente la mitad. Se terminó de moldear el sistema de criaderas y solera. Los vinos dominantes eran los de añada y con corta crianza con velo de flor y asoleo. Los vinos de pago eran la punta de lanza junto a los vinos viejos. Florecieron junto a los de mezcla entre 1870-1939.
La marcha de los comerciantes franceses supuso una enorme pérdida económica puesto que nunca se había vendido el vino a un precio tan alto. El período comprendido entre 1850-1875 fue la edad del oro del vino español, de la crisis y de la reconstrucción del sector. La Guerra Civil supuso un parón.
Esta época desde 1850 a 1945 constituye un siglo fascinante que ha cambiado el curso de la historia de Europa y del vino. El vino que conocemos hoy nace a partir de 1945 gracias a la experiencia del pasado, a un largo periodo de paz y a nuestra capacidad de aprender de nuestros errores.
(Esta es la conferencia inaugural de Juancho Asenjo como miembro de la Academia Internacional del Vino (AIV), en la sesión invernal de esta institución celebrada en Viena).

jueves, 6 de diciembre de 2018

¿Es caro el vino de Mallorca?

Patrick León, el pasado martes en las bodegas Son Mayol.
La entrevista publicada en Ultima Hora a Patrick Léon suscitó un buen número de comentarios por parte de los responsables del sector vinícola de Mallorca. El enólogo y asesor de las bodegas Can Mayol dijo: «Me sorprendí mucho al conocer los precios del vino de Mallorca» y abogó porque en la Isla hubiera «una sola DO con el nombre de Mallorca, que es lo que se conoce en el exterior».
«Es verdad que alguna bodega pone un precio excesivo a sus vinos»
El director de las bodegas Macià Batle, Ramón Servalls, afirma: «Tenemos unos de los mejores vinos del mundo gracias al esfuerzo que durante estos años está realizando el sector. Y la calidad tiene un precio, eso está claro. Creo que no se puede generalizar y afirmar que los vinos de Mallorca son caros, aunque sí que es verdad que alguna bodega pone un precio excesivo a sus vinos. Pero ése no es el caso de nuestra bodega, donde los ajustamos al máximo». Respecto a la unificación en una sola DO de los vinos de Mallorca, Servalls no puede estar más de acuerdo. «Tiene que haber una sola donde prevalezca el nombre de Mallorca, que es universal». Servalls reconoce el valor de las palabras de Léon. «Es una eminencia en el sector. Él también ha alabado la calidad de nuestros vinos y éste es un ejemplo más de cómo el vino de Mallorca ha empezado a ser conocido dentro de la Isla gracias a las opiniones de gente de fuera».
«Me sorprende porque los vinos de Son Mayol son los más caros de Mallorca»
José Luis Roses, propietario de las bodegas José Luis Ferrer, se mostró extrañado por algunas de las manifestaciones vertidas por Patrick Léon. «Me sorprende que hable de precios, cuando el dueño de las bodegas se vanagloria de tener los precios más altos de toda Mallorca», argumenta. Respecto a la DO única, el presidente de la DO Binissalem no puede estar más en desacuerdo con Léon. «Francia es el país de las DO específicas y no entiendo que diga que en Mallorca debe haber una sola cuando sólo en Binissalem tenemos uvas y microclimas diferentes. Es más, con los requisitos que pone hoy en día Bruselas, donde se valora la especificidad de cada zona, sería imposible que nos dieran una DO única a Mallorca».
«No sé qué precios ha visto, pero los suyos sí que son caros»
Mireia Oliver de Bodegas Biel Majoral indica que «en primer lugar me gustaría decir que cualquier opinión me parece respetable, pero lo que desconozco es qué vinos vio el señor Léon para hacer esta afirmación tan general. Los vinos de la bodega donde presta su asesoramiento sí que tienen un precio elevado. De todas formas, también dijo que le sorprendió los vinos de Mallorca por su calidad». Respecto a una posible DO Mallorca, la responsable de la bodega de Can Majoral explica: «En principio no me parecería mal que hubiera una sola DO. A pesar de la variedad de uvas que hay en Mallorca igual no estaría mal. Pero en las bodegas donde trabaja este señor me parece que no utilizan uvas propias de Mallorca, sino otras como cabernet sauvignon y merlot, que hay por todo el mundo».
«Es una idea equivocada y además los vinos de aquí están muy reconocidos»
Miquel Jaume, Bodegas ca'n Coleto, está en desacuerdo con las palabras de Léon. «Vinos caros hay en todo el mundo, pero esta idea de que los de aquí son caros creo que está equivocada. Si te vas a Rioja o a Ribera del Duero los que te gustan tienen un precio parecido a los de aquí, que están muy reconocidos a nivel nacional e internacional». El propietario de Ca’n Coleto cree que «ahora ya se puede poner la palabra Mallorca y en vez de discutir si tendría que haber una única DO en la Isla lo interesante sería que todos los vinos de Mallorca fueran ecológicos, como los nuestros. Eso sí que sería una publicidad excelente para el vino de Mallorca».

Cómo organizar una cata de vinos en casa y sorprender a tus amigos

Una velada con una cata de vinos puede convertir un día cualquiera en una reunión entretenida y especial. Bastará con que te informes un poco sobre las denominaciones de origen, el tipo de uva y las diferencias entre los vinos para poder prepararla. Con un poco de planificación y los siguientes consejos el éxito y la diversión están asegurados.

Elige una temática


El primer paso es elegir un tema. Una opción que nunca falla es centrarnos en vinos de España, es muy amplio y tendrás dónde elegir.
España es, de todo el mundo, el país que cuenta con la mayor extensión de viñas cultivadas. Tenemos muchísimas variedades de uva nativa, pero las más conocidas y utilizadas en el vino reducen la lista a unos 20 tipos.
Será una elección muy amplia y libre, solo tienes que decantarte por cinco o seis comunidades autónomas y ¡voilà! podrás elegir los vinos de tu cata. Escoge diferentes tipos de uva, así disfrutaréis de una cata más rica en sabores. Un aspecto muy importante para tener en cuenta a la hora de realizar la elección es el precio o presupuesto disponible para el evento. Es aconsejable ajustar el precio por botella para que todos los vinos estén más a menos a la misma altura.

Todo bajo control


Una vez hayas escogido el tema tienes que pensar a cuántos amigos vas invitar. Las catas normalmente se hacen entre 6 y 12 personas. Dependerá del espacio que tengas disponible. Lo ideal sería que os juntéis unos ocho amigos, aunque de una botella de vino pueden catar hasta 10 personas, y también se pueden adaptar a grupos más reducidos.
En cuanto a las botellas para la cata, cinco variedades serán más que suficientes. Pero antes de ir a la compra, deberás pensar si quieres hacer una cena después de probar los vinos, valora si necesitas coger otro tipo de vino para maridar con la cena. Una buena alternativa es, sin duda, una cena de picoteo. Prepara tapas que vayan bien con los vinos de la cata, de ese modo podréis aprovechar los restos para un buen maridaje.
Las copas forman parte del kit del catador. En las catas profesionales se pone una copa para cada uno de los vinos, no obstante, si no tienes tantas copas también puedes reutilizarlas. Simplemente cuando vayáis a cambiar de vino tendréis que enjuagar la copa con agua y servir el siguiente en la misma.
Eso sí, intenta que sean copas de vino para que podáis hacer todo el proceso de la cata como verdaderos profesionales.
A la hora de facilitar información sobre el vino te vendrá muy bien haber preparado previamente una ficha con datos como el nombre de la bodega y su situación geográfica, el tipo de uva con el que está elaborado el vino o la altura a la que se encuentran los viñedos de la finca.
También puedes preguntar a tus invitados qué saben o recuerdan sobre cada tipo de vino. Seguro que da pie a conversaciones muy interesantes.

Detalles que marcan la diferencia


En la mesa, lo más importante es que el mantel tenga un tono blanco uniforme para que podáis distinguir bien el color del vino cuando lo observéis en la primera fase de la cata. Si no tienes un mantel blanco puedes poner servilletas individuales.
Cada uno de tus invitados necesitará un papel y un boli para poder puntuar o apuntar lo que le parecen los vinos. Además, puedes convertir la experiencia en un concurso, a ver quién adivina más rasgos del vino durante la cata. En ese caso cubre las etiquetas de los vinos y numerarlas para acordarte de cuál es cuál.
Es mejor que reserves la comida para el final de la cata, así afinaréis más con los sabores y los olores. Puedes ofrecer unos picos o galletitas saladas para comer entre copa y copa. Este tipo de aperitivo son una buena opción para limpiar el sabor de la boca, es como un punto y a parte que os ayudará a cambiar de chip y de vino. Acuérdate de ofrecer también agua, para quien quiera refrescarse entre vinos.
Haz de guía en la reunión. Tendrás que empezar con los vinos más suaves y acabar con los más fuertes. Normalmente se comienza con los espumosos (si los hubiera), luego vendrían los blancos, después los rosados y por último los tintos.

¡Empieza la cata!


Ahora solo queda seguir los pasos de la cata y disfrutar. La primera fase es la visual, coged la copa, miradla con atención sobre un fondo blanco estándar y comentad el color. La cata consiste no solo en mirar, oler y probar el vino, sino en que habléis entre vosotros, compartáis y paséis un rato agradable.
A continuación removed la copa y oled el aroma. Aquí es el mejor momento para aportar la información sobre el vino, así los catadores sabrán mejor qué están probando, aunque si lo prefieres puedes ir dándoles pistas dosificadas durante el proceso para que adivinen al final.
En la última fase, por fin, entra en juego el sentido del gusto. Removed la copa probad el vino, no olvidéis intercambiar opiniones, seguro que a cada uno os produce una sensación distinta.
Al final, si hay confianza puedes proponer una partida de “El precio justo” con cada uno de los vinos, así cada uno de los invitados puede demostrar cuánto estaría dispuesto a pagar por ellos, es una forma más de valorarlos.
Despide la cata de vinos con una comida de tapeo que maridar con el vino que haya quedado, o con otro diferente. Juega con los sabores para sorprender a tus invitados, y ya que estáis entre copas, aprovecha para hacer un brindis por la amistad. ¿Podría haber un final mejor para una velada tan fantástica?

lunes, 20 de marzo de 2017

La venta de vinos D.O. Pla i Llevant aumentó hasta un 21% en 2016.

La cantidad de botellas de vino con Denominación de Origen (D.O.) Pla i Llevant de Mallorca aumentó en 2016 un 21%, una cifra que con lleva que entre las trece bodegas que la componen y siguen sus pautas, vendieron nada más y nada menos que 12.834 hectolitros (uno equivale a cien litros), 2.200 más que en todo 2015, una muestra de que el vino del centro y este de la isla es cada vez más apreciado por los compradores. En porcentajes de venta, los negros suponen el 46%, los blancos el 37% y los últimos serían los rosados, con el 17% del total.
"El año pasado fue climáticamente bueno, pese a las pocas lluvias registradas, en el momento, clave, a finales de primavera y principios de verano, tanto la temperatura como la humedad fueron las adecuadas. El combinado de humedad, calor y lluvia favorece las enfermedades, así que para la viña es mejor la sequedad y que la vendimia no se adelante", explica Antoni Bennàsar, presidente de la D.O.
Paralelamente a los buenos datos de ventas, también la producción de uva sin transformar aumentó significativamente en 2016, hasta llegar a superar los 2,4 millones de kilos entre uva blanca (926.728 kilos) y negra (1,5 millones de kilos), lo que equivale a un aumento porcentual del 16,6% con respecto a las cifras de 2015 y casi un millón más que en 2013.
Unas toneladas que produjeron un total de 16.433 hectolitros, transformados y repartidos entre vinos blancos (6.151 hectolitros), rosados (3.208) y negros (7.074), lo que también arroja una subida, en este caso, del 14% comparada con los números definitivos de finales de 2015.
Otra de las explicaciones hay que buscarla en el aumento del número de hectáreas dedicadas a la vidde las bodegas adheridas. Así en 2016 la superficie de viña inscrita para uva blanca fue de 134,95 hectáreas (con predominio de la variedad Prensal, seguida del Chardonnay y el Moscatel), mientras que para negra fue de 301,38 (con el Cabernet Sauvignon y el Merlot como variedades dominantes).
Por lo que respecta a las ventas por mercados, se observa que la gran mayoría de botellas comercializadas de vinos de la D.O. Pla i Llevant de Mallorca, el 89,9%, se consumen en Balears, el 8,5% en el resto de España, el 0,3% en el resto de países de la Unión Europea, y el 1,2% restante en otros países fuera del mercado común. Entre los países foráneos, destaca el mercado alemán donde van a parar el 84% de las ventas, seguido por Suiza (11%), los Estados Unidos (2%), Dinamarca y Suecia.

También subieron notablemente tanto la producción de uva, un 16,6%, como los hectolitros embotellados, un 14% - Se prevé que este año las cifras sean incluso mejores

En estos momentos las D.O. cuenta con trece bodegas inscritas, con un total de 73 payeses. "Este año se presenta mejor incluso. Las lluvias de hace unos meses no le han venido mal a la viña porque la tierra se ha cargado y eso hará que tenga raíces más largas y profundas y no haya déficits hídricos", apunta Bennàsar.

Estació Enològica

Otra de las novedades de la Denominación de Origen será el cambio sede, que ahora pasará a la Estació Enològica de Felanitx, en concreto en la denominada casa del ingeniero, donde está previsto que también pasen a hacerse las catas periódicas de calidad.