domingo, 10 de marzo de 2013
La sostenibilidad de las viñas como seña de identidad
Uno de los deseos que comparten todas las bodegueras y que es una de sus principales señas de identidad de esta nueva generación es conseguir unas viñas ecológicas y sostenibles. Todas se muestran en contra de la utilización de pesticidas y una de las primeras acciones que han aplicado después de llegar a la dirección de la empresa ha sido virar el rumbo hacia la sostenibilidad. La totalidad de los vinos del 2012 de Vins Galmés i Ribot cuenta con una certificación ecológica y la mayoría de bodegas están en trámites para conseguir que todos los viñedos sean ecológicos. El máximo exponente es el caso de Bàrbara Mesquida, quien cultiva su viñedo con técnicas biodinámicas y con un respeto absoluto hacia el medio ambiente. Unas de las más concienciadas es también Esperança Nadal al aventurar que "el futuro del sector pasa por hacer un cambio de chip y apostar por la sostenibilidad y el reciclaje" y pide que "se apliquen incentivos fiscales".
Las mujeres toman la industria del vino.
Tras años de ausencia femenina en el sector, una potente generación de bodegueras de la isla ha cogido el timón y se ha abierto camino con fuerza.

Son una generación de mujeres con ganas de beberse el mundo y sin miedo al triunfo. Decididas y con un gran amor hacia su trabajo, han desafiado las tradiciones establecidas para dedicarse a aquello con lo que soñaban, el mundo del vino. Un sector tradicionalmente masculino y donde era más que protagonista la añeja y rancia sentencia "esto es cosa de hombres".
Pilar Oliver, Bárbara Mesquida, Maria Antònia Oliver, Araceli Servera, Catalina Ribot y Esperança Nadal son algunas de las mujeres que representan la irrupción y el buen hacer de las féminas en el sector vitivinícola de la isla. Todas ellas le deben su dedicación al vino a la tradición familiar, de la que han heredado su pasión. Sin el apoyo familiar se antoja complicado hacerse camino en el sector. En Mallorca, no hay mujeres que ocupen un puesto directivo en alguna bodega que no sea parte de la familia propietaria de la empresa. Pese a que progresivamente más mujeres se están convirtiendo en bodegueras, actualmente en la isla no representan más del 10 por ciento del sector.
Las primeras en abrirse camino y en toparse con dificultades fueron Maria Antònia y Pilar Oliver. Pilar cuenta que no era fácil conseguir trabajo siendo mujer y por ello se las ingenió para realizar sus primeras prácticas en Francia. "Como sabía que siendo mujer no me cogerían, en mi currículum puse mi primer apellido, Oliver, como si fuese mi nombre, ya que en Francia es un nombre muy común. Cuando acudí el primer día de trabajo, al ver que era mujer no me querían, pero al final demostré que valía y llegaron a recomendarme a otras bodegas" afirma.
Maria Antònia reconoce que "los inicios fueron duros debido a la rivalidad del sector, pero sabía lo que quería y con honradez se consigue salir adelante, aunque fue complicado que se me valorara siendo mujer y tuve que demostrar constantemente que valía". Una de las anécdotas que relata es la situación que se vivía en las ferias internacionales en las que, por ser mujer, se la trataba de azafata y no de bodeguera. Maria Antònia y Pilar abrieron el camino y las mujeres que se han ido incorporando al sector posteriormente no han encontrado oposición por ser féminas, pero han tenido que lidiar con algunos prejuicios por ser jóvenes. Araceli Severa, enóloga de las bodegas Ribas, explica que "al principio te miran con un poco de recelo pero luego ven que estás formada y te desenvuelves bien en el medio, y la situación se normaliza".
Pilar Oliver, Bárbara Mesquida, Maria Antònia Oliver, Araceli Servera, Catalina Ribot y Esperança Nadal son algunas de las mujeres que representan la irrupción y el buen hacer de las féminas en el sector vitivinícola de la isla. Todas ellas le deben su dedicación al vino a la tradición familiar, de la que han heredado su pasión. Sin el apoyo familiar se antoja complicado hacerse camino en el sector. En Mallorca, no hay mujeres que ocupen un puesto directivo en alguna bodega que no sea parte de la familia propietaria de la empresa. Pese a que progresivamente más mujeres se están convirtiendo en bodegueras, actualmente en la isla no representan más del 10 por ciento del sector.
Las primeras en abrirse camino y en toparse con dificultades fueron Maria Antònia y Pilar Oliver. Pilar cuenta que no era fácil conseguir trabajo siendo mujer y por ello se las ingenió para realizar sus primeras prácticas en Francia. "Como sabía que siendo mujer no me cogerían, en mi currículum puse mi primer apellido, Oliver, como si fuese mi nombre, ya que en Francia es un nombre muy común. Cuando acudí el primer día de trabajo, al ver que era mujer no me querían, pero al final demostré que valía y llegaron a recomendarme a otras bodegas" afirma.
Maria Antònia reconoce que "los inicios fueron duros debido a la rivalidad del sector, pero sabía lo que quería y con honradez se consigue salir adelante, aunque fue complicado que se me valorara siendo mujer y tuve que demostrar constantemente que valía". Una de las anécdotas que relata es la situación que se vivía en las ferias internacionales en las que, por ser mujer, se la trataba de azafata y no de bodeguera. Maria Antònia y Pilar abrieron el camino y las mujeres que se han ido incorporando al sector posteriormente no han encontrado oposición por ser féminas, pero han tenido que lidiar con algunos prejuicios por ser jóvenes. Araceli Severa, enóloga de las bodegas Ribas, explica que "al principio te miran con un poco de recelo pero luego ven que estás formada y te desenvuelves bien en el medio, y la situación se normaliza".
Defensoras de la igualdad
Son defensoras de la igualdad y aseveran que el simple hecho de ser mujer no las convierte en mejor enólogo o viticultor que un hombre, sino que la clave reside en el carácter y en las aptitudes de cada uno. No obstante, la experiencia de la maternidad le mostró a Pilar Oliver que los valores personales pueden ser mejorados en casos especiales. "Las dos mejores añadas que hemos tenido en la bodega han coincidido con mis dos embarazos, ya que estando encinta mi sensibilidad aumentó y catando vino sentí cosas que nunca antes había sido capaz de notar y que posteriormente tampoco he vuelto a vivir".
La mayoría apunta a que uno de los aspectos más difíciles de su trabajo es compaginar la vida familiar con la laboral, sobre todo cuando empieza la vendimia, pero aseguran que con organización se puede encontrar el equilibrio. No renuncian a formar su propia familia y a criar a sus hijos, y estos son partícipes también de su trabajo. "Tanto mis hijas como las de mis hermanas disfrutan estando en la bodega, les enseñamos de dónde venimos y si ellas quieren, serán quienes diseñarán el futuro de la empresa", relata Esperança Nadal. En este sentido, Pilar Oliver ha roto muchos tabúes y aún recuerda la primera vez que impartió un curso de cata de vinos llevando a su hijo en una mochila portabebés. "La primera reacción de la gente fue de sorpresa, porque nunca habían vivido una situación igual, pero realicé mi trabajo a la perfección y sin ninguna interrupción. Al finalizar el curso muchos me felicitaron".
Como sucede en la mayoría de negocios familiares reconocen que deben ser tajantes para poner límites ya que desconectar del trabajo no es nada fácil. "Aunque intente evitarlo cuando me meto en la cama repaso mentalmente todo lo que he hecho durante el día, y más de una vez he tenido que salir de la cama e ir hasta la finca para comprobar que estaba todo en orden o terminar algo que estaba haciendo", comenta Catalina Ribot.
Son defensoras de la igualdad y aseveran que el simple hecho de ser mujer no las convierte en mejor enólogo o viticultor que un hombre, sino que la clave reside en el carácter y en las aptitudes de cada uno. No obstante, la experiencia de la maternidad le mostró a Pilar Oliver que los valores personales pueden ser mejorados en casos especiales. "Las dos mejores añadas que hemos tenido en la bodega han coincidido con mis dos embarazos, ya que estando encinta mi sensibilidad aumentó y catando vino sentí cosas que nunca antes había sido capaz de notar y que posteriormente tampoco he vuelto a vivir".
La mayoría apunta a que uno de los aspectos más difíciles de su trabajo es compaginar la vida familiar con la laboral, sobre todo cuando empieza la vendimia, pero aseguran que con organización se puede encontrar el equilibrio. No renuncian a formar su propia familia y a criar a sus hijos, y estos son partícipes también de su trabajo. "Tanto mis hijas como las de mis hermanas disfrutan estando en la bodega, les enseñamos de dónde venimos y si ellas quieren, serán quienes diseñarán el futuro de la empresa", relata Esperança Nadal. En este sentido, Pilar Oliver ha roto muchos tabúes y aún recuerda la primera vez que impartió un curso de cata de vinos llevando a su hijo en una mochila portabebés. "La primera reacción de la gente fue de sorpresa, porque nunca habían vivido una situación igual, pero realicé mi trabajo a la perfección y sin ninguna interrupción. Al finalizar el curso muchos me felicitaron".
Como sucede en la mayoría de negocios familiares reconocen que deben ser tajantes para poner límites ya que desconectar del trabajo no es nada fácil. "Aunque intente evitarlo cuando me meto en la cama repaso mentalmente todo lo que he hecho durante el día, y más de una vez he tenido que salir de la cama e ir hasta la finca para comprobar que estaba todo en orden o terminar algo que estaba haciendo", comenta Catalina Ribot.
Formadas y preparadas
Uno de los aspectos que definen a las bodegueras es que todas han recibido formación y han introducido cambios muy importantes que han aumentado su valor. Maria Antònia Oliver es una verdadera pionera, siendo una de las creadoras de la D.O. Binissalem, la primera en tratar el Prensal blanc con nieve carbónica. La mano de Pilar Oliver fue decisiva para la internacionalización de la bodega Oliver a través de las exportaciones y en la incorporación de nuevos vinos. Esperança Nadal le dio un empujón a la bodega familiar y la ha acercado más al público a través de conciertos de música. Tras el arranque de su madre, Araceli Servera lleva las riendas de las bodegas Ribas, incrementando las exportaciones y la calidad a través de la selección de las uvas. Como una bocanada de aire fresco, Bàrbara Mesquida ha revolucionado el sector gracias a su apuesta por la agricultura biodinámica y a su iniciativa de montar su propia bodega, al igual que Catalina Ribot, quien hace diez años creó junto a sus padres la bodega Galmés i Ribot.
A pesar de la importancia de las acciones que ellas han realizado en los últimos años, aseguran que el vino mallorquín se encuentra en un buen momento, no por sus actos sino debido "al gran trabajo que hicieron padres y abuelos y la apuesta por la calidad que se dio a partir de los 90". Se definen como continuadoras del trabajo de sus antepasados y se muestran orgullosas de sus raíces. "Para mí no hay nada más gratificante que poder transformar la tierra de mis abuelos en un producto que pueda llegar a la gente, con ello cuidamos el legado de nuestros ancestros", defiende Catalina Ribot. Coinciden en que la clave para ser competentes en el futuro residirá en ofrecer vinos asequibles y de calidad, dando protagonismo a las variedades locales.
Uno de los aspectos que definen a las bodegueras es que todas han recibido formación y han introducido cambios muy importantes que han aumentado su valor. Maria Antònia Oliver es una verdadera pionera, siendo una de las creadoras de la D.O. Binissalem, la primera en tratar el Prensal blanc con nieve carbónica. La mano de Pilar Oliver fue decisiva para la internacionalización de la bodega Oliver a través de las exportaciones y en la incorporación de nuevos vinos. Esperança Nadal le dio un empujón a la bodega familiar y la ha acercado más al público a través de conciertos de música. Tras el arranque de su madre, Araceli Servera lleva las riendas de las bodegas Ribas, incrementando las exportaciones y la calidad a través de la selección de las uvas. Como una bocanada de aire fresco, Bàrbara Mesquida ha revolucionado el sector gracias a su apuesta por la agricultura biodinámica y a su iniciativa de montar su propia bodega, al igual que Catalina Ribot, quien hace diez años creó junto a sus padres la bodega Galmés i Ribot.
A pesar de la importancia de las acciones que ellas han realizado en los últimos años, aseguran que el vino mallorquín se encuentra en un buen momento, no por sus actos sino debido "al gran trabajo que hicieron padres y abuelos y la apuesta por la calidad que se dio a partir de los 90". Se definen como continuadoras del trabajo de sus antepasados y se muestran orgullosas de sus raíces. "Para mí no hay nada más gratificante que poder transformar la tierra de mis abuelos en un producto que pueda llegar a la gente, con ello cuidamos el legado de nuestros ancestros", defiende Catalina Ribot. Coinciden en que la clave para ser competentes en el futuro residirá en ofrecer vinos asequibles y de calidad, dando protagonismo a las variedades locales.
Maria Antònia Oliver y Araceli Servera
BODEGa ribas
Cargo: Propietaria y enóloga. · Lugar: Consell. · Experiencia en el sector: Veintidós años.
Maria Antònia hace veintidós años que heredó las bodegas y apostó por pasar de la venta de vino a granel a idear la elaboración y embotellado de vino de gran calidad. Su hija Araceli ha seguido sus pasos junto a su hermano Xavier continuando la tradición pero aumentado las exportaciones y extremando los criterios de selección de los racimos.
BODEGa ribas
Cargo: Propietaria y enóloga. · Lugar: Consell. · Experiencia en el sector: Veintidós años.
Maria Antònia hace veintidós años que heredó las bodegas y apostó por pasar de la venta de vino a granel a idear la elaboración y embotellado de vino de gran calidad. Su hija Araceli ha seguido sus pasos junto a su hermano Xavier continuando la tradición pero aumentado las exportaciones y extremando los criterios de selección de los racimos.
Pilar Oliver
Miquel oLIVER Vinyes i bodegues
· Cargo: Propietaria y enóloga. ·Lugar: Petra. · Experiencia en el sector: Veinte años.
Iba para periodista pero la tradición vinícola pudo más que la vocación y se implicó cien por cien en el proyecto familiar. Desde entonces ha revitalizado la empresa junto a su marido y ha aumentado los carta y la calidad de los vinos de la bodega. Realiza numerosas catas para acercar la cultura del vino a los jóvenes.
Miquel oLIVER Vinyes i bodegues
· Cargo: Propietaria y enóloga. ·Lugar: Petra. · Experiencia en el sector: Veinte años.
Iba para periodista pero la tradición vinícola pudo más que la vocación y se implicó cien por cien en el proyecto familiar. Desde entonces ha revitalizado la empresa junto a su marido y ha aumentado los carta y la calidad de los vinos de la bodega. Realiza numerosas catas para acercar la cultura del vino a los jóvenes.
Esperança Nadal
vINS NADAL
· Cargo: Enóloga · Lugar: Binissalem. · Experiencia en el sector: Quince años.
Trabaja codo con codo con su padre Miquel, propietario de la bodega, después de que la empresa se asentara en Binissalem. Su buen hacer se nota en la frescura de los vinos y en la apuesta de Vins Nadal por abrirse más al público a través de la realización de conciertos, primero con ciclos de jazz en verano y ahora también en primavera.
vINS NADAL
· Cargo: Enóloga · Lugar: Binissalem. · Experiencia en el sector: Quince años.
Trabaja codo con codo con su padre Miquel, propietario de la bodega, después de que la empresa se asentara en Binissalem. Su buen hacer se nota en la frescura de los vinos y en la apuesta de Vins Nadal por abrirse más al público a través de la realización de conciertos, primero con ciclos de jazz en verano y ahora también en primavera.
Bàrbara Mesquida
BODEGA MESQUIDA MORA
· Cargo: Propietaria y enóloga. · Lugar: Porreres. · Experiencia en el sector: Diez años.
Es una de las más emprendedoras de su generación. Hace un año dio un paso al frente y cumplió una de sus metas personales, montar su propia bodega siguiendo las bases de la agricultura biodinámica. A sus espaldas lleva una década de experiencia al frente de la Bodega Jaume Mesquida de la que cogió las riendas junto a su hermano.
BODEGA MESQUIDA MORA
· Cargo: Propietaria y enóloga. · Lugar: Porreres. · Experiencia en el sector: Diez años.
Es una de las más emprendedoras de su generación. Hace un año dio un paso al frente y cumplió una de sus metas personales, montar su propia bodega siguiendo las bases de la agricultura biodinámica. A sus espaldas lleva una década de experiencia al frente de la Bodega Jaume Mesquida de la que cogió las riendas junto a su hermano.
Catalina Ribot y Catalina Galmés
VINS Galmés I ribot
· Cargo: Enóloga y viticultora · Lugar: Santa Margalida. · Experiencia en el sector: Diez años.
Sus antepasados vendían la uva que cosechaban en su finca y hace diez años, madre e hija decidieron junto a Jaume Ribot convertirse en emprendedores y montar su propia bodega. La benjamina se encarga del cuidado y la elaboración del vino, mientras que Catalina Galmés es la responsable del día a día de las viñas. Para reconocer la importante labor de la matriarca de la familia decidieron poner su apellido, Galmés, en primer lugar.
VINS Galmés I ribot
· Cargo: Enóloga y viticultora · Lugar: Santa Margalida. · Experiencia en el sector: Diez años.
Sus antepasados vendían la uva que cosechaban en su finca y hace diez años, madre e hija decidieron junto a Jaume Ribot convertirse en emprendedores y montar su propia bodega. La benjamina se encarga del cuidado y la elaboración del vino, mientras que Catalina Galmés es la responsable del día a día de las viñas. Para reconocer la importante labor de la matriarca de la familia decidieron poner su apellido, Galmés, en primer lugar.
domingo, 3 de febrero de 2013
Un vino a destacar en Mallorca.
Terciopelo rojo
El tinto Grimalt Caballero 2012 es una obra de arte, capaz de emocionarte y serenarte a la vez.
Francesc Grimalt y su socio, el músico y sibarita Sergio Caballero, prosiguen su labor incansable en la busca del vino perfecto en su sencillez. Tienen una manera muy especial de entender la viticultura y un amor a prueba de incomprensiones por la variedad autóctona Callet, la vieja y esforzada cepa que testimonia pasadas grandezas y que se encontraba en peligro de extinción. Sobre esta uva, junto a una pequeña aportación de Fogoneu (10%), han levantado un monumento a la elegancia, a la sencillez llena de prodigiosa complejidad.
Este vino, que lleva orgulloso el nombre de los dos socios, es la expresión más clara de su filosofía vitivinícola: cultivo ecológico con cobertura vegetal autóctona y vinificación en roble con la mínima intervención humana. Y un solo objetivo: que suelo, microclima y variedad muestren sus virtudes y debilidades, que es la única forma de hacer de la debilidad virtud. Y lo consiguen. Porque este tinto es una obra de arte, capaz de emocionarte y serenarte a la vez.
Vino armonioso y persistente, con un estilo muy particular que privilegia los aromas respecto a la consistencia, de nariz fina y exuberante a fragancias de frutillos rojos maduros y flores, y con el toque a roca quemada por el sol, que lo convierten en la misma esencia de la elegancia. Refinado y sutil, acaricia el paladar con su terciopelo rojo y llena de gozo al catador sin prejuicios.
domingo, 27 de enero de 2013
Ramón Bilbao Reserva: clásico pero no tanto.

UN EJEMPLO DE CÓMO ESTÁN CAMBIANDO LOS TINTOS DE RIOJA.
Hay que ver cómo han evolucionado los vinos de Rioja en los últimos años. Y cómo cada vez tiene menos sentido hablar de tintos clásicos y modernos porque las fronteras entre ambos se han ido difuminando de una manera increíble. En los extremos todo está claro, sí, pero cada vez hay más matices por el medio.
Ramón Bilbao, fundada en 1924 y parte hoy del Grupo Zamora, es una de las firmas históricas de Haro. A finales de los noventa inició una imparable renovación lanzando una nueva gama de tintos con una filosofía de trabajo más orientada al viñedo y a la selección para lo que se creó una nave de elaboración independiente.
El siguiente paso sería su gama tradicional en la que se inscribe el reserva. Aquí el trabajo se realizó de forma mucho más lenta y sutil, pero quien haya consumido esta marca en el pasado, verá que poco tiene que ver con lo que encuentra hoy en la copa: un tinto mucho más cubierto de color, muchísimo menos ligero y con más presencia de fruta. Por supuesto, la imagen (etiqueta y botella) también se ha actualizado y modernizado.
Con una producción en el entorno de las 300.000 botellas, este reserva es una etiqueta clave dentro de la bodega y una de las más destacables en lo que se refiere a relación calidad-precio entre los tintos riojanos de su categoría. Esta cosecha 2006 se ha elaborado a partir de uvas procedentes de las fincas La Recilla, Valdegaru, Ozaku y La Olivera. Destaca especialmente la excelente combinación fruta-madera, su agradable madurez y golosidad. Estamos ante un reserva muy bien hecho, fluido, sedoso y cremoso; listo para beber y disfrutar.
Características:
Tipo de uva: 90% Tempranillo, 5% Graciano, 5% Mazuelo
Botella: Bordelesa de 75 cl.
Elaboración y crianza: 20 meses en barrica y resto en botella
Barricas: Roble americano
Grado: 14%
Tipo de uva: 90% Tempranillo, 5% Graciano, 5% Mazuelo
Botella: Bordelesa de 75 cl.
Elaboración y crianza: 20 meses en barrica y resto en botella
Barricas: Roble americano
Grado: 14%
Notas de cata de Ramón Bilbao Reserva
Vista: Cereza de buena capa
Nariz: Fino en nariz, fruta roja en sazón, especias dulces, pastelería, lácteos
Boca: Sabroso, goloso, muy fresco, con buen equilibrio y tanino de calidad, láctico paso de boca y final de buena persistencia
Temperatura de servicio: 16° C
Tiempo de conservación: Hasta 2016
Vista: Cereza de buena capa
Nariz: Fino en nariz, fruta roja en sazón, especias dulces, pastelería, lácteos
Boca: Sabroso, goloso, muy fresco, con buen equilibrio y tanino de calidad, láctico paso de boca y final de buena persistencia
Temperatura de servicio: 16° C
Tiempo de conservación: Hasta 2016
“Efecto syrah” a gran precio en Finca Antigua.

LA SYRAH ES UNA DE LAS UVAS FORÁNEAS QUE MEJOR SE HA ADAPTADO EN ESPAÑA.
Martínez Bujanda es un ilustre apellido riojano con una tradición centenaria en el cultivo de la vid y la elaboración de vino. Una de las ramas de la familia está detrás de vinos de relación calidad-precio como Viña Bujanda y proyectos tan espectaculares como Finca Valpiedra, flamante vino de pago con un majestuoso viñedo junto a un meandro del Ebro.
Fuera de su denominación de origen, cuenta desde 2003 con un proyecto especialmente destacado en La Mancha. Situado en una de las mejores zonas de la denominación, entre Cuenca y Toledo y a una altitud de 900 metros que asegura importantes diferencias térmicas entre el día y la noche durante la fase de maduración de la uva, Finca Antigua se ha convertido en una de las propuestas más interesantes surgidas en esta denominación en la última década.
La clave del éxito está en la espectacular finca de 1.000 hectáreas de extensión y 400 de viñedos con un porcentaje interesante de viñedo viejo. De hecho, el nombre de la bodega viene precisamente de la comprobación en el momento de la compra de la gran cantidad de cepas viejas que había en la propiedad.
Entre los vinos de mejor relación calidad-precio de la casa destaca el Finca Antigua Syrah, que se elabora a partir de la parcela La Alfalfa, de 25 hectáreas de extensión. Estamos ante uno de los syrahs de mejor relación calidad-precio de la denominación, que refleja la buena adaptación de esta uva originaria del Ródano en el cálido clima español. Para el enólogo de la bodega, Lauren Rosillo, el comportamiento de esta uva en zonas que gozan de una gran amplitud térmica (diferencias acusadas de temperatura entre el día y la noche) llega incluso a superar al de uvas locales. La cosecha 2009 de este tinto se presenta madura, compleja, con agradable licorosidad y viva acidez. Es bien fácil disfrutar de este tinto goloso y equilibrado en el que la barrica juega un discreto y acertado papel.
Notas de cata de Finca Antigua Syrah
Vista: Picota con tonos granate y ribete joven
Nariz: Aromas de fruta en licor, especiados, chimenea, tostados. Buena intensidad
Boca: Equilibrado, sabroso, jugoso, buena acidez, paso de boca envolvente, con notas balsámicas y final con aromas de fruta madura
Temperatura de servicio: 16° C
Tiempo de conservación: Hasta 2014
Vista: Picota con tonos granate y ribete joven
Nariz: Aromas de fruta en licor, especiados, chimenea, tostados. Buena intensidad
Boca: Equilibrado, sabroso, jugoso, buena acidez, paso de boca envolvente, con notas balsámicas y final con aromas de fruta madura
Temperatura de servicio: 16° C
Tiempo de conservación: Hasta 2014
Orben, un rioja tan moderno como imprescindible.

La familia Antón ha sido una de las principales instigadoras de la renovación enológica que ha tenido lugar en Rioja Alavesa en las últimas dos décadas. Fundadora de Bodegas Izadi en Villabuena, ha impulsado más recientemente un proyecto más ambicioso y moderno en el que ha integrado a un grupo de afamados restuaradores, convencidos de la necesidad de combinar vinos de calidad con una sólida oferta enoturística y gastronómica.
Detrás de Bodegas Orben hay un minucioso y complicado trabajo de campo que debe aunar el fruto de 74 microparcelas, todas ellas de cepas viejas de tempranillo cultivadas en el entorno de Laguardia. Este planteamiento se traduce en un concepto de bodega boutique que sólo produce vinos de gama alta, apenas unas 100.000 botellas al año. El vino central es Orben, acompañado de una pequeña rareza, Malpuesto, que procede de un viñedo muy concreto plantado en los años cuarenta y que sólo se elabora en las mejores añadas.
Orben encarna a la perfección el modelo de los riojas modernos, totalmente volcados en ofrecer la mejor expresión posible del terruño y de su fruta. El trabajo con cepas viejas situadas a una cierta altitud y rendimientos limitados es muy evidente en la copa. Desde nuestro punto de vista, la cosecha 2007, de las más frescas de la década en la denominación, es la mejor en la aún corta historia de la casa. La lenta maduración permite que la fruta se expresa con gran nitidez y amplitud aromática, todo ello envuelto en una elegancia y una textura que hacen que el vino sea muy bebible pese a su carácter primario y de su potencia. Hay además mineralidad, una maravillosa expresión de fruta roja arropada por notas de pastelería y la profundidad que parece reservada sólo a los mejores. No es extraño que se hiciera con dos sonados “lacres” (93+ puntos) en La Guía Todovino.
Caracteríticas
Tipo de uva: 100% Tempranillo
Crianza: 12 meses en roble francés
Alcohol: 14,2% vol.
Tipo de uva: 100% Tempranillo
Crianza: 12 meses en roble francés
Alcohol: 14,2% vol.
Notas de cata de Orben
Vista: Picota granate
Nariz: Complejo en nariz, buena intensidad, fruta madura, torrefactos, café, cacao, chocolate, regaliz, confitería
Boca: Bien constituido, sabroso, fresco, goloso, balsámico, agradable sensación, elegante, tanino de muy buena calidad, con riqueza aromática y buen final de boca. Madera integrada
Temperatura de servicio: 17° C
Tiempo de conservación: Hasta 2018
Vista: Picota granate
Nariz: Complejo en nariz, buena intensidad, fruta madura, torrefactos, café, cacao, chocolate, regaliz, confitería
Boca: Bien constituido, sabroso, fresco, goloso, balsámico, agradable sensación, elegante, tanino de muy buena calidad, con riqueza aromática y buen final de boca. Madera integrada
Temperatura de servicio: 17° C
Tiempo de conservación: Hasta 2018
Marqués de Vargas Reserva : Gran armonía
Ni clásico, ni moderno. Marqués de Vargas ocupa un espacio propio, apuesta por la complejidad y por lo que el envejecimiento aporta al vino de redondez, de madurez y de capacidad para aguantar y seguir aguantando el tipo en la botella.
Esta bodega de Rioja sólo juega en la liga de los reservas y esta es toda una declaración de principios sobre las aspiraciones de calidad.Ante todo, quiere expresar la personalidad de su finca, dentro de un estilo perfectamente reconocible como Rioja, pero aderezado con numerosos guiños propios.

Estamos ante un reserva que da idea del trabajo se selección y los estándares con los que se trabaja en Vargas. Es un tinto serio, con esos 23 meses de envejecimiento a sus espaldas que el dan un porte de autoridad, pero que respetan perfectamente la fruta.
Una vez más, Marqués de Vargas nos muestra su extraorinaria regularidad y calidad. Excelente añada 2007, compleja, elegante y muy expresiva. Gran boca, amable, madura, golosa y de gran equilibrio. Un reserva de gran armonía.
Características
Tipo de uva: 75% Tempranillo, 10% Mazuelo, 10% Otras y 5% Garnacha
Botella: Bordelesa de 75 cl.
Elaboración y crianza: 23 meses en barrica y resto en botella.
Barricas: Roble francés, americano y ruso
Grado: 14.00% vol.
Tipo de uva: 75% Tempranillo, 10% Mazuelo, 10% Otras y 5% Garnacha
Botella: Bordelesa de 75 cl.
Elaboración y crianza: 23 meses en barrica y resto en botella.
Barricas: Roble francés, americano y ruso
Grado: 14.00% vol.
Notas de Cata de Marqués de Vargas Reserva
Vista: Granate con tonos guinda.
Nariz: Complejo, anisados, balsámicos, cuero, tabaco, tostados, ahumados, hierbas aromáticas.
Boca: Equilibrado, sedoso, fluido, amable, grato y láctico paso de boca. Buena textura, madera bien integrada y buena persistencia.
Temperatura de servicio: 16° C
Tiempo de conservación: Hasta 2017
Vista: Granate con tonos guinda.
Nariz: Complejo, anisados, balsámicos, cuero, tabaco, tostados, ahumados, hierbas aromáticas.
Boca: Equilibrado, sedoso, fluido, amable, grato y láctico paso de boca. Buena textura, madera bien integrada y buena persistencia.
Temperatura de servicio: 16° C
Tiempo de conservación: Hasta 2017
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